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“Sólo él puede librarnos de los peligros ocultos y de enfermedades mortales; solo bajo su protección podemos vivir tranquilos, pues nunca deja de cuidarnos.” Salmo 91:3-4 TLA
Las diversas situaciones dramáticas que el hombre vive en los últimos tiempos, han generado que la duda, el miedo y la desesperanza se hagan más notorios en su diario vivir. La inseguridad de los seres humanos en el mundo va ganando terreno sutilmente, afectando nuestras vidas y la de nuestros seres queridos. Sin importar la edad que tengamos o las circunstancias en las que estemos, todos tenemos la necesidad de sentirnos seguros, y producto de esto experimentar el descanso tan anhelado para nuestra alma atribulada. El saber que estamos en las manos de Dios no debe ser un simple concepto de conocimiento, sino una realidad constante en nuestra vida. Debemos tener LA CONVICCIÓN que no sólo estamos bajo Su permanente cuidado, sino que también estamos bajo la vigilancia y protección de Su poder maravilloso. A lo largo de las Escrituras podemos aprender que Su presencia nos permite vivir confiados y que fuera de Él estamos desprotegidos e inseguros. El Señor dice que nos exaltará aunque seamos débiles y no tengamos fuerzas. Puede ser que estés buscando seguridad fuera de Dios, pero la verdad es que no hay nada seguro debajo del cielo sino es en Él. Abraza al Señor con todo tu ser que Él hará lo mismo contigo y experimentarás la verdadera seguridad para tu vida.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio