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¡Shalom!


Quiero que tengas muy presente que tú no naciste para vivir prisionero de los problemas, sino para gobernar sobre ellos y avanzar en el camino de los ganadores.

“Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente. Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo? Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre.” Jueces 6:12, 14, 16

Quiero que tengas muy presente que tú no naciste para vivir prisionero y sometido por los problemas, sino para gobernar sobre ellos y avanzar decididamente en el camino diseñado para los ganadores. Es ahí, en lo más duro de la batalla donde se demuestra tu verdadero linaje y toda valentía que hay en ti, es en este caminar que se hará visible la fortaleza interior con la que tu Padre te creó. Los problemas y las malas circunstancias son apenas estaciones momentáneas para aprender, crecer, madurar y corregir actitudes, pero no es tu destino final, a menos que tú decidas quedarte como la mayor parte de personas lo hacen, creyendo que no vale la pena hacer ningún esfuerzo para sobreponerse y no comprenden que el tiempo pasa, que las oportunidades vienen y se van y que están perdiendo el mejor momento de sus vidas para hacer historia, dejar huella y sobre todo un legado a su futura generación.

Te has puesto a pensar ¿Qué dirán tus hijos, nietos o bisnietos cuando te recuerden en una conversación familiar? ¿Será que te recordarán solamente como una buena persona como para salir del paso? ¿O de pronto harán un súper esfuerzo para recordar algo de ti y no encontrar algo digno de resaltar? ¿O será que te recordarán siempre como una persona de fe, de valentía y que no se doblegaba ante las circunstancias más difíciles de la vida, menos ante el enemigo? ¿Será que tengan que hablar de tus proezas y querer imitarte?

Quiero que te mires como Dios te ve, muchas veces ni tú mismo te has dado cuenta de lo que estás hecho interiormente. Gedeón no creía que Dios lo usaría para traer libertad a su pueblo. Tu destino no está determinado por las circunstancias, sino por el propósito de Dios para tu vida, para avanzar y no detenerte.

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio