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“Cuando toda la gente se había ido, Jesús subió solo a un cerro para orar. Allí estuvo orando hasta que anocheció. Mientras tanto, la barca ya se había alejado bastante de la orilla; navegaba contra el viento y las olas la golpeaban con mucha fuerza. Todavía estaba oscuro cuando Jesús se acercó a la barca. Iba caminando sobre el agua. Los discípulos lo vieron, pero no lo reconocieron. Llenos de miedo, gritaron: —¡Un fantasma! ¡Un fantasma! Enseguida Jesús les dijo: —¡Cálmense! ¡Soy yo! ¡No tengan miedo!” Mateo 14:23-27 TLA
Los discípulos de Jesús estaban enfrentando un momento difícil en alta mar, las olas se habían levantado de tal manera que golpeaban con fuerza la frágil embarcación, no había forma de controlar la situación ante los embates de la naturaleza. Sus vidas corrían peligro de muerte y el temor se había apoderado de ellos. Jesùs se había quedado a orar mientras sus discípulos avanzaban, pero Él sabía lo que estaba pasando y se acerca para ayudarlos y el temor en ellos aumentó porque los confundieron con un fantasma.
Muchas veces los momentos de temor y angustia que puedes estar viviendo hoy mismo NO te permiten ver que Jesús está cerca de ti para ayudarte, por eso se necesita de los ojos de la fe para reconocer que Jesús siempre está en el lugar y tiempo correcto cuando estás en medio de la tormenta, zarandeado por las olas de la decepción, la duda, el temor y la angustia. ÉL no está dispuesto a dejarte así y te dice ¡Cálmate! SOY YO, no tengas miedo!
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio