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¡Shalom!


Aprendamos a confiar en nuestro Dios, quien es digno de toda nuestra confianza. 

“Los que confían en el SEÑOR están seguros como el monte Sión; no serán vencidos, sino que permanecerán para siempre. Así como las montañas rodean a Jerusalén, así rodea el SEÑOR a su pueblo, ahora y siempre.” Salmo 125:1-2 NTV

¿Quién no nos ha fallado en la vida o también a quienes hemos fallado?  Al hacer estas dos preguntas nos damos cuenta que somos vulnerables a la confianza de otros. Hoy en día se nos vuelve casi imposible confiar en otras personas, la mayor parte de nosotros somos desconfiados de todo y de todos, y eso es porque muchas veces nos han decepcionado o engañado. Esta desconfianza ha afectado nuestra relación con Dios. Las personas con las cuales nuestro Señor Jesucristo convivió son el mejor ejemplo de como fallaron,  pero por este hecho no podemos dejar de confiar en Dios. A los que confían en Dios, el salmista los compara con las montañas que pasan miles de años y siguen inamovibles, firmes. Algún día la tierra pasará y ya las montañas no existirán, sin embargo los que confían en Dios seguirán firmes e imponentes frente a todo lo que pase. Aunque el mundo está sujeto a muchos cambios repentinos y aunque vivamos las mismas circunstancias que los demás, el amparo de Dios nunca será vulnerado. Aprendamos a confiar en nuestro Dios, quien es digno de toda nuestra confianza. 

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio