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“Entonces Jehová dijo a Gedeón: Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré a los madianitas en tus manos; y que se vaya toda la demás gente, cada uno a su lugar. Y tomada provisión para el pueblo en sus manos, y sus trompetas, envió a todos los demás israelitas cada uno a su tienda, y retuvo a aquellos trescientos hombres; y tenía el campamento de Madián abajo en el valle.” Jueces 7:7-8
Dios instruye a Gedeón quien tenía a disposición 32.000 soldados israelitas para enfrentar a los Madianitas, pueblo enemigo de Dios que los tenían sometidos y sumidos en la pobreza. El ejército de Madián era innumerable, “Y los madianitas, los amalecitas y los hijos del oriente estaban tendidos en el valle como langostas en multitud, y sus camellos eran innumerables como la arena que está a la ribera del mar en multitud.” Jueces 7:12 RVR1960. Después de un proceso de selección dirigido por Dios sólo quedaron 300 soldados para hacerle frente al enemigo. El objetivo era que Israel se diera cuenta que ellos vencerían no por la cantidad de soldados, o por cuan expertos eran en el oficio de la guerra, sino porque al final Dios mismo pelearía por ellos. Gedeón con un puñado de hombres decidió creerle a Dios por una victoria y así fue. No se trata de nuestras capacidades o experiencia, sino por nuestra confianza puesta en el poder y la fidelidad de Dios. Cree esto mi hermano: “Dios siempre está peleando a tu favor en cada paso que das”, es una locura no creer en Él.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio