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“Eliseo respondió: —Pon atención al mensaje de Dios: “Mañana a esta hora, a la entrada de la ciudad de Samaria, con una moneda de plata se podrán comprar tres kilos de harina o seis kilos de cebada”. El hombre del rey le dijo: —¡Esto no sucederá ni aunque Dios abra las ventanas de los cielos! El profeta le contestó: —Tú lo vas a ver con tus propios ojos, pero de eso no comerás nada.” 2 Reyes 7:1-2 TLA
El ejército de Siria había rodeado Samaria y había tal hambre en la ciudad a tal punto que hubo canibalismo entre ellos mismos. El profeta hace una declaración que al día siguiente iba a cambiar para bien la situación del pueblo de Dios y fue interrumpido por un hombre que servía al Rey que dijo: ¡Esto no sucederá ni aunque Dios abra las ventanas de los cielos! “. Este hombre dijo en otras palabras: “Que la situación está tan mala, que ni siquiera Dios lo puede resolver.” O le crees a Dios o le crees a los que están a tu alrededor que andan diciendo que no se puede. Cuando Dios te da una palabra y te dice que trae un cambio frente a lo que estás viviendo, inmediatamente el enemigo está listo para robar tu fe y traer incredulidad a tu corazón. Dios te dice que hay un mañana diferente y así será. ¡NO te dejes robar lo que Dios destinó para ti!
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio