Es importante que nos veamos cómo Dios nos ve, que pensemos de nosotros mismos cómo Él piensa y que hablemos de nosotros lo que Dios dice al respecto. Nuestras palabras son de vital importancia para hacer realidad los anhelos de nuestro corazón.
Es bueno VER por la fe lo que anhela nuestro corazón, pero también debemos HABLAR palabras de fe sobre nuestra vida misma. Tu sabes que las palabras tienen enorme influencia en lo espiritual, y en el instante que HABLAS algo, ese algo empieza a nacer. Este es un principio espiritual, y funciona igual si dices algo bueno o malo.
De pronto no te has dado cuenta que muchas veces nosotros somos nuestros peores enemigos, echamos la culpa a otros de los que nos pasa o argumentamos nuestra situación de tristeza y dolor que no nos ayuda a salir de ese estado. ¿Recuerdas al paralítico de Betesda que esperaba el movimiento de las aguas para ser sanado? Jesús se le acercó y le dijo ¿Quieres ser sano? Este hombre solamente debió decir "si" y nada mas, pero empezó a hablar lo que le estaba pasando. "Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo." S. Juan 5:7
Muchas veces se culpa a todo el mundo, pero la verdad es que somos influenciados por lo que decimos acerca de nosotros mismos. La Escritura dice que somos atrapados por las palabras de nuestra propia boca.
“Nunca me pasa nada bueno”
“Yo no se porqué mis sueños nunca se realizan”
“Yo sabía que no me iban a ascender en ese puesto de trabajo”
“Yo presiento que algo malo me va a suceder”
“Yo sabía que no iba a funcionar” etc.
Estas clases de expresiones, literalmente, impedirán que usted salga adelante, por eso tenemos que aprender a guardar nuestros labios y HABLAR sólo palabras llenas de fe sobre nosotros mismo. Este uno de los principios más poderosos que tenemos que ponerlo en práctica TODOS LOS DÍAS DE NUESTRA VIDA, ya que nuestras palabras pueden determinar el éxito o fracaso en el día.
Dios nunca nos mandó estar hablando de nuestro dolor y sufrimiento, al contrario, hablemos constantemente de su bondad, declaráramos sus promesas cada día. Tú podrás experimentar una atmósfera de bienestar si tan sólo dejaras de hablar de las cosas negativas de tu vida y comenzaras hablar palabras que traen esperanza.
Cada día que despiertes, después de orar, comienza a hablar palabras de fe y victoria en el nombre de Jesús, alineando tus pensamientos y palabras con las de Él, como por ejemplo:
"Señor, Tú estás conmigo y no tengo porque temer"
"Señor, por tus llagas he sido sanado"
"Señor, Tú eres el que me hace justicia."
“Señor no estoy solo, Tú estas conmigo”
“Señor para ti no hay nada imposible” Etc.
Hoy tendrás que hacer algo más que meditar y creer; tendrás que HABLAR O DECLARAR las palabras de fe y victoria sobre tu vida, familia, trabajo y ministerio.
"Las palabras del justo animan a muchos, pero a los necios los destruye su falta de sentido común." Proverbios 10:21 NTV

Los amamos
Hernando y Mary Aparicio
Pastores: Iglesia del Nazareno Avivamiento y Fuego.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio