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“Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! Nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua…” Éxodo 4:10
Cuando Dios le habla a Moisés para comunicarle que sería el hombre para traer libertad a su pueblo de la opresión egipcia, definitivamente que para Moisés fue algo inesperado, es decir anhelaba la liberación de su pueblo pero NUNCA se imaginó que él sería el hombre que pasaría a la historia por ser usado por Dios como el libertador de un pueblo oprimido. Lo primero que expresó Moisés fueron sus múltiples EXCUSAS: “Pero Señor yo no puedo”; “El pueblo no me creerá”; “Soy lento para hablar o tartamudo”. Cuantos argumentos conocidos en algún momento de tu vida has presentado al Señor para “justificar” tú falta de compromiso frente a sus demandas. ¿Te suenan familiares las siguientes expresiones? “Señor, soy muy joven”; “No tengo dinero”; “Estoy muy ocupado”; “No tengo experiencia” “No se cómo hacerlo” “Me da miedo”; “No puedo”, “No tengo tiempo”. Las excusas fueron hechas para no hacer lo que tenemos que hacer. Las excusas delante de Dios son solamente muestras de debilidad en nuestro carácter. Si quieres algo de Dios para tu vida, debes estar siempre listo para asumir el reto de servirle al Señor en lo que Él te mande.
Si has estado escuchando su voz llamándote a hacer algo para Él y para tu prójimo ¿QUÉ ESPERAS? ¡Adelante hazlo, Dios confía en ti!
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio