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“Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! Nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua...” Éxodo 4:10
Cuando Dios le habla a Moisés para comunicarle que sería el hombre para traer libertad a su pueblo de la opresión egipcia, definitivamente que para Moisés fue algo inesperado, es decir anhelaba la liberación de su pueblo pero NUNCA se imaginó que él sería el hombre que pasaría a la historia por ser usado por Dios como el libertador de un pueblo oprimido. Moisés no dijo: “Gracias Señor, yo lo había estado esperando” o “Que dicha que mi pueblo saldrá de esos 430 años de esclavitud” o “Bueno mi Señor, será un honor ser el instrumento que uses para mostrar tu poder ante Faraón” No, no, lo primero que expresó fueron sus múltiples EXCUSAS: “Pero Señor yo no puedo, soy lento para hablar o tartamudo”
Casi siempre cuando tenemos la oportunidad de servirle al Señor, lo primero que presentamos son nuestras EXCUSAS, pero lo triste es que nuestras propias excusas terminamos por creerlas y pensamos que Dios también las cree. Cuantos argumentos conocidos en algún momento de tu vida cristiana has presentado al Señor para “justificar” tú falta de compromiso frente a sus demandas. ¿Te suenan familiares las siguientes expresiones? “Señor, soy muy joven”; “No tengo dinero”; “Estoy muy ocupado”; “No tengo experiencia” “No se cómo hacerlo” “Me da miedo”; “No puedo”, “No tengo tiempo”. Las excusas fueron hechas para no hacer lo que tenemos que hacer. Las excusas delante de Dios son solamente muestra de nuestra debilidad en nuestro carácter. Si quieres algo de Dios para tu vida, debes estar siempre listo para asumir el reto de servirle al Señor en lo que Él te mande.
Si has estado escuchando su voz llamándote a hacer algo para Él ¿QUÉ ESPERAS? Adelante hazlo, Dios confía en ti.

Los amamos
Hernando y Mary Aparicio
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio