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“Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; más en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía.” S. Lucas 5:4-6 RVR1960
A este suceso se le conoce como la “La pesca milagrosa”, por la gran cantidad de peces que Pedro pescó ese día. El hecho es que Pedro había estado intentando pescar toda la noche, pero sin resultados. Luego de que Jesús subiera a su barca para predicar, le dijo que volviera a intentarlo. Pedro, un hombre de mar, experto en la pesca, le explicó a Jesús que ya lo había hecho toda la noche. Pedro estaba muy cansado y estaba seguro que ya no valía la pena seguir intentándolo. Sin embargo, confió en la Palabra de Jesús, su maestro, y volvió mar adentro. El resultado es bien conocido, encontró tantos peces que las redes se les rompían. Cuando Jesús subió a la barca de Pedro, él era un hombre con las redes vacías, con sus manos vacías, con sus sueños apagados. Sin embargo, al creerle a Jesús y permitirle usar su barca para bendecir a otros, fue el primer paso para un gran milagro de abundancia. No importa lo que hayas vivido, Dios puede cambiar tu vida en un momento. Si invitas a Jesús a tu vida, y le dejas tomar el timón, todo empieza a ser diferente. Y no solo eso, sino que también tu vida, tu familia y todo lo que emprendas será de bendición para ti y también para los demás.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio