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¡Shalom!


Puede ser que tu corazón esté desfalleciendo por los problemas que estés pasando, pero recuerda que Dios es nuestro refugio

“Dios mío, oye mis gritos, escucha mi oración.  ¡Ya no aguanto más! Por eso te llamo desde el último rincón del mundo. Ponme sobre una gran piedra, donde quede a salvo del peligro.” Salmo 61:1-2 TLA

 

Hay ocasiones en nuestro caminar en que nos sentimos acorralados por los problemas, abrumados por la situación difícil en la que nos encontramos; oramos y clamamos a Dios, pero pareciera que el cielo es de hierro, y nuestras oraciones flotan en el aire sin tener respuesta alguna. A veces nuestra impotencia por las situaciones adversas es tan grande que nos sentimos rodeados  como un náufrago en medio del mar llevados por las olas, cerca de una roca alta donde no podemos subir por nosotros mismos a menos que alguien más fuerte que nosotros nos tienda su mano y nos suba a ella. Es en esos momentos donde sentimos nuestro corazón desfallecer, y desde lo más íntimo de nuestro ser surge un grito buscando el auxilio de Dios así como el apóstol Pedro hundiéndose en el mar enfurecido clamó. ¡Señor sálvame! El salmista David en este salmo no solamente describe la incapacidad humana para salir airosos en las diferentes pruebas, sino también el auxilio y la protección de Dios al exclamar: ¡llévame a la roca que es más alta que yo! Esta Roca alta es Cristo Jesús. Él es la Roca inconmovible de los siglos. Él es nuestro pronto auxilio en las tribulaciones, por tanto no debemos temer aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza. (Salmo 46:2-3)

 

Puede ser que tu corazón esté desfalleciendo al no ver la salida de tus problemas, pero acuérdate que hay un refugio para ti, acuérdate que hay una torre fuerte donde tú puedes subir, acuérdate que hay una Roca grande que es inconmovible, que es inquebrantable, acuérdate que tienes refugio bajo la cubierta de sus alas. Mi querido hermano es imposible seguir luchando con en tus propias fuerzas, no sigas tratando de arreglar las cosas según tu sabiduría, no estés más triste y apesadumbrado, entra en el Refugio de Dios y sube a la Roca que es más alta que tú.

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio