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¡Shalom!


Nuestro Dios padre se compadece de nuestro dolor, Él conoce nuestro sufrimiento y siempre está dispuesto a cobijarnos en sus brazos para aliviar nuestras tristezas con amor.

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.” 2 Corintios 1:3-4

 

“Consolar” tiene que ver con aliviar la pena, tristeza o aflicción de alguien. Tú no puedes ayudar a otros si es que primero no has experimentado la misericordia y el consuelo de Dios. Alguien no puede dar lo que no tiene y lo que no ha experimentado. Hay situaciones que frecuentemente enfrentamos en nuestra vida terrenal, que requieren consolación. ¿Te gustaría que el Dios Todopoderoso, lleno de misericordia, alivie tus penas y aflicciones? Es notable que Dios se identifique a sí mismo como un PADRE, esto pone en evidencia la clase de relación que desea tener con nosotros. En lo natural los que somos padres, SIEMPRE vamos a estar en las buenas y en las malas con nuestros hijos, extendiéndoles la mano en cualquier circunstancia difícil que se encuentren al margen si se portan bien o mal, ¿cuánto más nuestro PADRE CELESTIAL no hará por nosotros, sus hijos?. Como cualquier padre, nuestro Señor se compadece de nuestro sufrimiento, conoce nuestro dolor, y está dispuesto a brindarnos su abrazo de amor y limpiar tiernamente las lágrimas de nuestro rostro.

 

En tu vida puede presentarse la muerte, el llanto, el lamento, y el dolor; pero nuestro Dios, cual Padre amoroso, siempre estará para consolarte.

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio