¿Quieres leer con música?
Dale Play
“Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; Ten misericordia de mí, y oye mi oración.” Salmos 4:1 RVR1960
Para que David diga respóndeme cuando clamo, es que él ha estado insistiendo a Dios por una necesidad que él tenía, pero que no estaba viendo la respuesta a su clamor como él quería, entonces da testimonio de cómo Dios lo hizo ensanchar en tiempo de angustia. En otras palabras, es como si le estuviera diciendo: “Dios, sé cómo eres y como me has ayudado, por eso estoy seguro que esta vez no será la excepción”. No te agobies tratando de controlar aquello que no puedes. Sí ya has depositado algo en las manos del Señor, entonces confía en que su amor, poder y gracia trabajan a tu favor. El Señor nos permite pasar experiencias que nos producen dolor como parte de nuestra formación, porque éstas nos preparan para entrar a un tiempo diferente que la anterior. Si llevas tiempo pidiendo a Dios que resuelva algo que Él no ha resuelto, es porque eso será usado como puente para llevarte a tiempos más fructíferos. Nuestro mayor crecimiento se produce a causa de los momentos de adversidad. Pidamos a Dios pero descansando en su misericordia. David estaba convencido que si Dios no le contestaría a causa de su clamor si lo haría por su misericordia y su justicia. ¡No podemos imaginarnos que el que nos ha ayudado en muchas tribulaciones va a abandonarnos en las que podamos estar pasando hoy!
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio