¿Quieres leer con música?

Dale Play

¡Shalom!


Dios NUNCA llega tarde, su tiempo es perfecto. Aunque para el hombre pareciera que su intervención es tardía, pero recuerda que ante cada situación Dios llega oportunamente.  

“Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes” Salmo 40:17

 

David fue un hombre que casi siempre vivía rodeado de peligro de muerte, porque tenía enemigos que lo acechaban cada día. Producto de todo esto él también se sentía agotado, abatido, afligido y necesitado, dicho de otra manera, emocionalmente estaba devastado, él estaba necesitado, pero ¿De qué o de quién? Él estaba necesitado del auxilio y el pronto socorro de Dios. Aprendamos de la actitud de David porque nos enseña el camino a seguir frente a situaciones tan difíciles y complicadas. Él estaba poniendo a Dios por encima de todas sus angustias, porque reconoce que no había nadie fuera de Dios quien lo podía ayudar. Sabía que en esos momentos tan difíciles Dios no era indiferente y tenía la convicción que Dios estaba pensando en la situación que él estaba atravesando. David reconocía que solamente el poder de Dios podía obrar a su favor librándolo de toda opresión y angustia, él creía que la respuesta iba a llegar de todas maneras por eso le dice: “No te tardes”. Aunque para el hombre pareciera tarde la intervención de Dios ante una situación angustiante que está viviendo siempre es oportuna. El Señor NUNCA llega tarde, el tiempo de Dios es perfecto.

 

¡Acércate hoy mismo confiadamente a Dios en oración, Él traerá descanso a tu vida que tanto lo necesitas!

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio