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¡Dios no es como nosotros! No dice mentira alguna ni cambia de parecer. Dios cumple lo que promete.” Números 23:19 TLA
Abraham recibió la promesa de parte de Dios que sería padre de multitudes y que toda la tierra iba a ser bendita por medio de su simiente y al ver que la promesa no se cumplía, en común acuerdo con su esposa, tuvo un hijo con Agar su sierva, esto trajo serios problemas a su familia y al mundo hasta hoy, pero aun así Dios no dejó de darle el hijo que le había prometido: Isaac. Algo parecido pasa con nosotros, al ver que las promesas que Dios nos hizo en muchas áreas de nuestra vida no llega en el tiempo que creemos que debe llegar, por eso optamos muchas veces por darle una “manito” a Dios pensando que Él se olvidó y empezamos a hacer cosas que después traen consecuencias muy triste a nuestras vidas, confiemos que las promesas de Dios para nosotros se darán en su tiempo en la medida que confiemos en Él. Dios quiere que mantengamos sus promesas siempre muy presentes, pero no quiere que las promesas sean el enfoque principal. Es aquí donde el Señor necesita que seamos firmes, en no mirar las promesas como la razón de nuestra existencia, sino que siempre el centro de todo sea Dios para nuestras vidas. Nuestra fidelidad y servicio debe estar en Aquél que hizo las promesas y las cumplirá.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio