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“Mi amigo, te aconsejo que pongas en manos de Dios todo lo que te preocupa; ¡Él te dará su apoyo! ¡Dios nunca deja fracasar a los que lo obedecen! ¡Por eso siempre confío en él!” Salmo 55:22 TLA
Todos las personas, de una u otra manera, siempre estamos enfrentando por lo menos una situación que es motivo de preocupación, ya sea problemas con la familia, en el trabajo o la falta del mismo, alguna enfermedad, o tal vez escasez económica, nuestras luchas interiores, nuestros sueños y anhelos aún no cumplidos, deudas, relaciones amicales rotas, falta de perdón, problemas con tu cónyuge, hijos, ministerio y tantas cosas más. Estas preocupaciones, se convierten en cargas muy pesadas que tenemos que llevarlas cada día, según sea el caso, y si no sabemos cómo enfrentarlas y qué hacer con ellas nos va generar afán, ansiedad, pensamientos no adecuados, estrés etc. La Palabra de hoy nos enseña que hacer con nuestras pesadas cargas, no quisiéramos tener cargas que nos dobleguen pero eso no es lo que nos dice el Señor, sino que PONGAMOS EN ÉL TODO LO QUE NOS PREOCUPA, dicho de otra manera, ECHEMOS SOBRE ÉL NUESTRAS CARGAS.
Echar, es dejar caer algo en un determinado lugar, también el sentido de echar es soltar, abandonar, dejar caer con fuerza algo muy pesado. Para echar nuestras cargas al Señor necesitamos creer que Él nos quiere ayudar, gracias a Dios que no estamos solos para transitar esta vida con tanta carga pesada y Él mismo se OFRECE AYUDARNOS CON NUESTRAS PROPIAS CARGAS.
Cuando echamos nuestras cargas sobre El Señor, Él no solamente las toma sino que también nos sostiene, no permite que caigamos desfallecidos por nuestra debilidad. No sigamos un día más caminando en nuestras propias fuerzas con cualquier carga que tengamos, sea grande o sea pequeña. ¿Estás llevando pesadas cargas sobre tus hombros? La Palabra de Dios te dice: “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.” 1 Pedro 5:7

Los amamos
Hernando y Mary Aparicio
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio