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“¡Mira! Te he refinado, pero no como a la plata; te he probado en el horno de la aflicción.” Isaías 48:10 NVI
Todo lo que tenemos para seguir adelante en las diferentes situaciones difíciles de la vida es nuestra fe o confianza en Dios y en la integridad de su Palabra. Podemos caminar por el mundo con confianza cada día si estamos armados de fe, sin importar cómo sean las circunstancias. Nuestra confianza en Dios nos da la convicción segura de que vamos a resultar victoriosos a pesar de los momentos difíciles que estemos viviendo en el presente. También nos garantiza el éxito en las pruebas que sin duda vamos a afrontar en el futuro.
Las pruebas revelan la naturaleza y la calidad de nuestra fe. Ten presente que, nuestra fe es tan fuerte como las pruebas que soporta. Es por eso que Dios permite que se pruebe nuestra fe. Él no sólo quiere que sobrevivas a la prueba, si no que goces plenamente del resultado de haber salido vencedor y esto tiene que ver con la perseverancia, la paciencia y el gozo de saber que si se pudo pero con la ayuda de Dios. Cuando esto sucede y compruebas que es una bendita realidad, tendrás que reconocer que las pruebas de Dios fueron trazadas para que se adapten a tu diseño y por lo tanto sirven para fortalecerte, prepararte y puedas ayudar a cuántas personas necesiten de Dios.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio