¿Quieres leer con música?
Dale Play
“A las montañas levanto mis ojos; ¿de dónde ha de venir mi ayuda? Mi ayuda proviene del Señor, creador del cielo y de la tierra.” Salmo 121:1-2 NVI
Qué fácil es abandonar la carrera cuando estás debilitado, desanimado, sin fuerzas y sin ganas de seguir peleando la batalla, es en esos momento cuando más se necesita de una mano amiga, de una palabra de ánimo, un “adelante hermano, si lo puedes lograr”, pero muchas veces como para empeorar tú crisis escuchas palabras como: “no va a funcionar”, “ya lo hiciste todo y no dio resultado”, “hasta aquí llegaste”, “mejor ya ni insistas” y cuantas palabras más.
El rey David estuvo muchas veces en situaciones complicadas. El rey Saúl lo perseguía para quitarle la vida, sin embargo, aún en medio de esas circunstancias, David creyó en Dios, que es el mismo Dios a quien conocemos y servimos. David tuvo la seguridad de que “Su Señor” no le abandonaría, sino que vendría una vez más en su ayuda, por eso David fue capaz de declarar: “... ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra”. Que la esperanza de un mañana diferente empiece a cobrar vida dentro de ti ante las palabras de Señor que te dice: “Yo estoy contigo por más dura que se la prueba, Yo te fortaleceré, Yo te levantaré”
¡Avanza mi hermano! que la mirada y la mano de Dios se ha extendido a tu favor, Dios está siempre a tu lado”
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio