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“No nos trata conforme a nuestros pecados ni nos paga según nuestras maldades. Tan grande es su amor por los que le temen como alto es el cielo sobre la tierra.” Salmo 103:10-11 NVI
Uno de los más grandes atributos que tiene Dios es Su infinito amor. Amor que viene acompañado de misericordia, de bondad, de compasión y de justicia. Cuando Dios trata con el hombre, no lo trata como los mismos hombres tratan a sus semejantes. Es más, en cierta ocasión el rey David llegó a pecar contra Dios, y al ser expuesto al juicio divino, dijo lo siguiente: “Caigamos ahora en mano de Jehová, porque Sus misericordias son muchas, más no caiga yo en manos de los hombres”. Gracias a Dios que Él no actúa ni piensa como nosotros los seres humanos, el hombre sin Dios es implacable frente a los errores y pecados de otros. Cuando Jesús perdona tus pecados nunca más lo toma en cuenta. Él no te ha dado el justo pago por darle la espalda. Tu pasado que Cristo perdonó no tiene que envenenar tu presente ni mucho menos tu futuro. El hecho de que hayas sufrido daño o dolor, y que algunos de tus sueños se hayan hecho pedazos, no significa que Dios no tenga otro plan. Dios aún tiene un brillante futuro reservado para ti. Sigue adelante mi hermano que hoy Dios levanta tu cabeza. A Él si le interesa tu vida, Él lo que anhela es salvarte, perdonarte y extenderte su mano para que sigas caminando.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio