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¡Shalom!


¡Dios bendiga tu vida, tu salida y tu entrada por dondequiera que vayas en este día!

“Dios de Israel, tú eres un Dios justo; no me dejes pasar vergüenza. ¡Sálvame, pues confío en ti! Préstame atención, ven pronto a socorrerme. Protégeme como una enorme roca, rodéame como una alta muralla.  ¡Tú eres la roca que me protege! ¡Tú eres la muralla que me salva! Guíame y dirígeme, pues así lo prometiste. No me dejes caer en la trampa que me han puesto mis enemigos; ¡tú eres mi protector! Tú eres un Dios fiel. ¡Sálvame! ¡Mi vida está en tus manos!” Salmo 31:1-5 TLA

 

Cuando pasamos diferentes pruebas o desiertos solemos tener diferentes reacciones, David nos da una gran enseñanza de cómo enfrentar esos momentos difíciles. Para algunos puede ser muy fácil reconocer a Dios cuando todo va bien o por lo menos la situación está controlada, ¿Pero clamar en pleno desierto?, solamente los que confían en Dios y tienen la convicción que en pleno desierto verán su Gloria. David dice: ¡Sálvame, pues confío en ti!, esto equivale a descansar en el Señor. David sabía y estaba convencido que pronto su situación cambiaría favorablemente.

 

Enfrentemos los desafíos que tenemos por delante en este día con la convicción, la confianza y la fe de que el Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob está con nosotros todos los días de nuestra vida y pelea nuestras batallas. ¡El Altísimo bendiga tu vida, tu salida y tu entrada por dondequiera que vayas en este día!

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio