¿Quieres leer con música?

Dale Play

¡Shalom!


Dios te comprende cuando eres víctima de injusticia, Jesús lo vivió antes que tú, por eso, acércate confiado a su presencia y Él te hará justicia.

“Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios.” 2 Corintios 5:21 NVI

Muchas veces hemos sido víctima de la injusticia de muchas personas y hemos sufrido calladamente. Pensamos en Jesús y vemos que tampoco fuimos justos con Él. Él era perfecto en todo aspecto, amaba a quienes nadie amaba, sanaba a los que sufrían producto de una enfermedad. Se interesaba y ayudaba a los necesitados, tocaba a los intocables. Si miramos su historia desde el punto de vista de Dios, Jesús habría podido presentar el mismo argumento que usamos nosotros y decir: “Los seres humanos no fueron justos conmigo”. No fue justo que a Jesús lo azotaran, que se burlaran y lo golpearan. No fue justo que lo escupieran, que lo insultaran y que se rieran cuando batallaba por respirar. No fue justo que los guardias romanos le atravesaran con clavos sus manos y pies colgándolo sin misericordia de un instrumento de tortura y vergüenza como la cruz. No fue justo que Jesús, el Cordero inmaculado de Dios, se convirtiera en el sacrificio perfecto a favor de los pecadores como nosotros. De manera que, cuando sufras, cuando te cuestiones, cuando estalles en una justa confusión o en tu ira, tal vez te consuele saber que Dios te comprende cuando eres víctima de alguna injusticia, Jesús lo vivió antes que tú, por eso, solamente Él te puede ayudar. ¡Acércate con toda confianza a su presencia! 
 

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio