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“Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho. Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste.” 1 Samuel 1:17-18 RVR1960
Tenemos que aprender de Ana, la mamá de Samuel, ésta mujer tenía un corazón afligido y desesperado por no tener descendencia, pero cuando ella vino a la presencia de Dios en oración supo que Dios había escuchado su petición ¿Y cómo sabemos que fue así? porque dice la Palabra que ella, después de clamar a Dios “NO estuvo más triste”. Creo que esta es la mayor evidencia: Que cuando uno se acerca Dios, y aún cuando el motivo de nuestras cargas estén presentes, tenemos la seguridad en lo profundo de nuestro ser que nuestra oración ha sido escuchada por Él.
Muchas veces venimos a Dios en oración, le pedimos que nos ayude en lo que estamos atravesando, y nos levantamos igual con las mismas cargas de siempre, el Señor no quiere que nos levantemos igual, el sosiego o descanso no viene como resultado de haber desaparecido los problemas, sino como resultado de nuestra búsqueda sincera de su presencia. Esto es glorioso, que estando en medio de la tormenta, el desierto o la escasez el Señor nos permite estar tranquilos.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio