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¡Shalom!


Que nuestro corazón se llene de gozo y de Esperanza el día de hoy con la convicción que nuestro padre en la prueba nunca nos dejará solos.

“Él es mi Dios amoroso, mi amparo, mi más alto escondite, mi libertador, mi escudo, en quien me refugio. Él es quien pone los pueblos a mis pies.”  Salmo 144:2 (NVI)

El salmista nos revela dos cosas claramente:

  1. Lo limitado que es el hombre para enfrentar situaciones insostenibles en un determinado momento de la vida, donde las fuerzas humanas no representan absolutamente nada, evidenciando cuán frágiles somos.
     
  2. Lo absoluto y Todopoderoso que es NUESTRO DIOS Y PADRE  para levantar al caído, para dar provisión al que no tiene nada, para hacer nuevas todas las cosas.
     

Que tu convicción por el Señor Jesucristo te haga reconocer que: ÉL siempre es TU PROVEEDOR cuando no tengas; Él siempre VE LO MEJOR  que hay en ti cuando otros te menosprecian;  ESTARÁ  DE TU LADO cuando todos te abandonen, en Él DESCANSAS  cuando la tormenta ruge con toda su furia; ÉL LEVANTA  TU CABEZA  cuando  el peso de las cargas te doblegan; TE DA AMOR  cuando otros no te aman; ÉL ES TU AMPARO cuando estás desprotegido; ÉL ES TU GOZO Y ALEGRÍA  cuando  estás profundamente triste.

¡Por todo esto, nuestro corazón HOY se llena de gozo y de Esperanza al tener la convicción que NUESTRO PADRE NUNCA NOS DEJARÁ SOLOS en medio de la tribulación!

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio