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“Miren que la hora viene, y ya está aquí, en que ustedes serán dispersados, y cada uno se irá a su propia casa y a mí me dejarán solo. Sin embargo, solo no estoy, porque el Padre está conmigo. Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.” Juan 16:32-33 NVI
Jesús les dice a sus discípulos que Él sabía que se quedaría sin la compañía de ellos y de otras personas, pero también les manifiesta que aunque todos lo abandonarían, realmente no estaría solo porque el Padre siempre estaba con Él. A veces sentimos que estamos sin compañía ante la indiferencia de nuestros seres queridos pero no estamos realmente solos porque Nuestro Padre está con nosotros. No debemos enfocarnos en lo que perdemos sino en lo que seguimos teniendo. Jesús nos hace ver esta realidad para que confiemos en Él y tengamos paz. Imitemos la actitud del Señor Jesús y no veamos la aflicción sino el triunfo que podemos lograr en Cristo Jesús. En la vida tendremos aflicciones de una u otra manera, ya sea por hacer lo bueno o por hacer lo malo, esto es inevitable. Ya que siempre vamos a tener aflicciones elijamos tenerlas por los motivos correctos. La vida en Cristo es difícil pero sin Él es imposible. La aflicción es segura, pero su ayuda también y eso será más que suficiente para que halles descanso. La aflicción es momentánea y no se compara con la gloria venidera. No te des por vencido porque en esta tierra también hay lugar para disfrutar y experimentar la Paz de Dios en medio de las aflicciones.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio