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“El ángel de Dios se le apareció a Gedeón y le dijo: —¡Qué fuerte y valiente eres! ¡Por eso Dios está contigo! Entonces Dios mismo miró a Gedeón y le dijo: —Pues eres tú quien va a salvar a Israel del poder de los madianitas. Además de tus propias fuerzas, cuentas con mi apoyo. Y Dios le contestó: —Podrás hacerlo porque yo estaré contigo para ayudarte. Derrotarás a los madianitas como si derrotaras a un solo hombre.” Jueces 6:12, 14, 16 TLA
Muchos creen que es posible vivir a plenitud las promesas de Dios sin tener que pasar por las pruebas. Esto es como creer que en la vida estudiantil se accede a los siguientes grados sin tener que pasar por las diferentes pruebas o exámenes. Las pruebas son procesos transitorios que sirven para aprender, crecer, madurar y corregir actitudes, pero no es tu destino final, a menos que tú decidas quedarte como la mayor parte de personas lo hacen. Dios no permite las pruebas para aniquilarnos moral o espiritualmente, sino para prepararnos para una vida plena. Muchas veces no entendemos que Dios es un Dios de procesos y que desea llevarnos de un estado ordinario a lo extraordinario, y que para que esto sea posible debemos pasar primero por el fuego de las pruebas. Gedeón no creía que Dios lo usaría para traer libertad a su pueblo. ¡Tu destino no está determinado por las circunstancias, sino por el propósito de Dios para tu vida, para avanzar y no detenerte!
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio