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¡Shalom!


Cada mañana al despertar, recuerda encomendar tu día a Dios y pídele que tus pensamientos sean para bien.

“Qué preciosos son tus pensamientos acerca de mí, oh Dios. ¡No se pueden enumerar! Ni siquiera puedo contarlos; ¡suman más que los granos de la arena! Y cuando despierto, ¡todavía estás conmigo!” Salmos 139:17-18 NTV

No importa los pensamientos que tengan los demás de ti, es más que suficiente saber y estar convencidos de los pensamientos que Dios tiene acerca de ti. Que la tristeza nunca te domine cuando te enteres lo que otros piensan y dicen acerca de tu persona movidos por la envidia, que te importe más lo que Dios piensa de ti, y sus pensamientos y deseos de Él son de bienestar. Si Dios piensa bien de ti, ¿Por qué no lo haces tú también? ¡Cómo cambiaría nuestra vida! Esto nos ayudaría a mantenernos con firmeza en medio de nuestra fragilidad humana. Cuando despertemos en la mañana, recuerda los pensamientos de bien que tiene el Señor para ti. Muchas veces nuestros pensamientos  nos atacan con rencor o resentimiento a causa de la injusticia o también por la crueldad que sufrimos, olvidando que en los cielos y en el corazón de cada uno de nosotros habita el gigante todopoderoso que ha rodeado nuestra vida con un vallado de cuidado y protección contra los enemigos. ¡Que el Señor te permita ver en tu diario vivir sus buenos pensamientos que tiene para ti!
 

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio