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¡Shalom!


Entregarnos a Cristo sin reservas es precisamente la experiencia más gloriosa del mundo. 

Muchas personas se pasan la vida haciendo, pero pocas terminan de hacer lo que empezaron. Pocos son los que resuelven una cosa y saben que se logró, y pueden decir: “Está hecho”. En momentos como esos podemos tocar a Dios y el fuego en nuestra alma nos asegura que algo se resolvió para siempre. La fe implica apropiarse de Dios firmemente, asirse de él con todo nuestro ser, con una inconmovible entrega a Dios. Para aprender a flotar uno tiene que abandonarse al agua de manera total; tiene que creer que el agua es capaz de sostenerle. De la misma forma usted debe dar este paso de entrega y después mirar a Dios con confianza y decir: “Está hecho”. Nuestra parte es entregar a Dios lo que no podemos manejar y nos perturba, la parte de Dios es actuar en el mismo momento que decidimos “abandonarnos” a Él, entonces solo así Jesús hará realidad el descanso que necesitamos. Una cosa es asumir y otra es creer que Él ha tomado la responsabilidad de lo que le hemos entregado. La fe debe repetir la promesa de Dios y atreverse a decir: “Está hecho”, “El asunto está terminado”, puesto que Él se ha hecho cargo. Proceda ahora mismo como si ya se hubiesen hecho realidad las promesas de Dios y “llame las cosas que no son como si fuesen” y Dios hará  lo que usted da por hecho, lo que cree. Usted llegará a experimentarlo. Entregarnos a Cristo sin reservas es precisamente la experiencia más gloriosa del mundo. 
 

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio