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“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¡Tan lejos te mantienes que no vienes en mi ayuda ni escuchas mis gritos de dolor! Dios mío, te llamo de día, y no me escuchas; te llamo de noche, y no me respondes.” Salmos 22:1-2 TLA
Cuando nuestra fe está puesta en el poder, la bondad y el amor de Dios y en un determinado momento nos enfrentamos con terribles acontecimientos que se producen en este mundo. Muchas veces nos sentimos tan desconectados de Dios tan igual como sacar el enchufe del tomacorriente, y es normal que quieras hacerle algunas preguntas a Dios buscando alguna explicación, tal como lo hizo David. ¿Crees que Dios se ofenderá con tus preguntas? NO, para Dios es mejor que le abras tu corazón con todas las interrogantes que tienes antes que verte abandonar tu relación con Él en medio de un silencio lleno de dudas. Ten libertad para derramar tu corazón ante Él. Dios recibe de buen agrado tu angustia, e incluso tu incomodad, pero no tienes por qué detenerte en ese punto. Después de haber puesto delante de Él tus sufrimientos y preguntas, después de haberte quedado exhausto, sin fuerzas de tanto llorar, de seguro que llegó el momento donde Dios vendará tus heridas. Aun cuando existan miles de millones de personas en este mundo, Dios en forma particular también se preocupa por ti y nunca te abandonará. ¡Aquieta tu espíritu en su presencia y serás fortalecido!
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio