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“Él les dijo: Dadles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta multitud.” S. Lucas 9:13
Una multitud había venido al lugar donde estaba Jesús, estaban hambrientos, y los discípulos no tenían nada para darles de comer y le dijeron a Jesús que los despidiera para que fueran a buscar algo de alimento, pero Jesús les dijo: “Dadles vosotros de comer”, pero ¿cómo podían darles de comer a tantas personas si no tenían ni dinero ni pan? Pon atención a esto: Jesús no se enfocó en lo que no tenían, no se enfocó en lo que les hacía falta, lo ÚNICO QUE TENIAN eran cinco panes y dos peces, pero esos cinco panes y dos peces puestos en las manos de Jesús fueron suficientes para alimentar a una multitud hasta saciarse y al final sobraron doce cestas de panes. A nuestro alrededor hay personas que están hambrientas de esperanza, de amor, de una palabra que les consuele, y del perdón de Dios.
Hoy, el Señor nos hace la misma demanda que hizo a sus discípulos: “Dadle vosotros de comer”. Jamás el Señor te pediría algo que tú no lo puedas hacer, Él sabe porque te lo pide, Él sabe lo que “puso en ti”.
Refleja el amor y la misericordia del Señor para con el necesitado, no puedes ser indiferente, ahora más que nunca, no puedes hacer oídos sordos al llamado y al mensaje de Jesús: ¡Dadles vosotros de comer!! Pero ¿Cómo lo hacemos? ¿Cómo podemos llevar esa salvación, esa esperanza, ese perdón al que lo necesita? Presta atención: DEJA DE ENFOCARTE EN LO QUE NO TIENES. Jesús se enfocó en lo que había: Cinco panes y dos peces, no cuantos hacían falta, el Señor siempre obrará con lo que tienes, aun cuando eso signifique casi nada para ayudar a los demás. Generalmente lo que te detiene para servir al Señor es lo que “crees no tener”, por eso dices: “Si tuviera más tiempo”, “si ganara más dinero”, “si hubiera estudiado teología”, “si conociera más de la Biblia”, etc.
Lo que Dios ha puesto en ti es más que suficiente para ser un instrumento poderoso de ayuda hacia los demás. Él te creó a su “imagen y semejanza”, con habilidades y talentos, te compró con su sangre bendita y puso Su presencia en ti. “¡Dadles vosotros de comer!” es un llamado a unir nuestras habilidades y recursos para bendecir al necesitado en todos los aspectos de su vida. A nosotros nos toca ofrecer lo que tenemos y Cristo se encargará de multiplicarlo. Por lo tanto, ¡Démosle nosotros de comer! ¡Estemos confiados que Dios abrirá puertas cuando alguna de ellas se ha cerrado!

Los amamos
Hernando y Mary Aparicio
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio