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¡Shalom!


Cuando te enfrentes al mundo y sus retos, recuerda acudir a Dios y encontrar la fuerza que necesitas para superar cada momento difícil.

“Aunque un ejército poderoso me rodee, mi corazón no temerá. Aunque me ataquen, permaneceré confiado.” Salmos 27:3 NTV

Estas palabras salieron de lo más profundo del corazón de David, el rey más famoso de Israel. David enfrentó muchos peligros antes de llegar a ser rey. Sufrió varios intentos de asesinato, vivió alejado de lugares poblados huyendo continuamente de la ira del rey Saúl, fue perseguido por ejércitos enemigos y luchó en muchas batallas. Su vida estaba en constante amenaza, pero David desafió a cada circunstancia adversa confiando en Dios y esto le traía seguridad. Él no solamente sabía o conocía que Dios estaba con él y lo protegía en todo momento, sino que estaba convencido que era así, por eso podemos entender el porqué de sus palabras. David enfrentó peligros muy grandes que serían difíciles de superar para cualquier otra persona, sin embargo tenía la seguridad que Dios era mucho más grande que cualquier amenaza o peligro. La confianza total que David tenía en Dios, era fruto de las constantes circunstancias de su vida porque había experimentado el poder salvador de Dios, su ayuda y cuidado en momentos de gran riesgo. Cuando llegaba la hora de dificultad David se refugiaba en la presencia de Dios, era allí donde David encontraba paz y descanso. Cuando te enfrentes al mundo y sus retos, puedes correr a Dios y encontrar la fuerza que necesitas para superar todos los momentos difíciles. Dios siempre escucha a los que ponen su confianza en Él. Él jamás te abandonará en tu hora de necesidad.
 

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio