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¡Shalom!


¡Feliz Navidad! para todos ustedes y que el amor y la gracia de Dios abunde más y más en vuestros corazones.

“Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!” S. Lucas 2:8-14 RVR1960

Todo tiene su tiempo y llegó el tiempo que Jesús vino a esta tierra y el día que vino no fue un día cualquiera, fue un día que trajo esperanza para toda la humanidad. Los ángeles anunciaban esas palabras que marcaron la historia, palabras que anunciaban la misión del hijo de Dios en la tierra. Jesús vino a traer salvación a todo ser humano y restablecer el camino al Padre. Los ángeles estaban profetizando el propósito de un bebé que había nacido en un pesebre. Este bebé sería llamado Admirable, Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz, Isaías 9:6. Este bebé tendría un Nombre sobre TODO nombre, y que ante este nombre toda rodilla en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra se doblará. Filipenses 2:9. ¿Por qué no habríamos de celebrar y gozarnos al recordar el nacimiento de Nuestro Salvador y Señor? Es Salvador porque a través de la cruz tenemos perdón y vida eterna, es Señor porque Él es quien tiene control de nuestra vida. ¡Mi amado Jesús, motivos nos sobran para celebrarte y celebrar todo lo que has hecho, haces y harás en nuestras vidas!

 

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio