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“Yo seré a Israel como rocío; él florecerá como lirio, y extenderá sus raíces como el Líbano.” Oseas 14:5 RVR1960
El rocío cae durante la noche callada, cuando toda la naturaleza está descansando en silencio. En Job 38:28, él se hace la siguiente pregunta: ¿Ha engendrado alguien las gotas de rocío? El rocío es uno de los secretos de Dios. Viene en silencio y, sin embargo, obra tan poderosamente. No podemos producirlo, pero podemos recibirlo y disfrutarlo. Lo que es cierto de la naturaleza, es también cierto en las cosas espirituales; en esto encontramos la razón porque muchas personas viven una vida de sequedad espiritual. Están inquietos, ansiosos, impacientes, irritables, ocupados, sin tiempo alguno para estar quietos delante del Señor. Las cosas excelentes se sacrifican por las más superficiales; las cosas de valor, por las inservibles. Las mañanas más hermosas son esas en las que las plantas, el césped y las flores están cubiertas por el rocío, nutriendo y refrescando de esta manera la vegetación, manteniéndola con un verdor indescriptible. Lo que siempre necesitamos es estar fuertes espiritualmente, demos nuestro tiempo para acercarnos a Él y pueda traer frescura a nuestra vida espiritual cual rocío de la mañana. Esperemos ante el Maestro hasta que todo nuestro corazón esté empapado de Él y avancemos en el poder de una vida nueva, fuerte, llena de verdor y floreciente.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio