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“Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.” Salmos 73:26 RVR1960
Esta es una verdad que nadie puede negar, llega un momento cuando te sientes desfallecer, tanto física como espiritualmente producto del peso de una carga tan grande que no lo puedes soportar. Esto trae como resultado el desaliento, el desánimo a tal punto que estás paralizado sin saber qué hacer, ni saber a dónde ir y ni saber a quién acudir, porque no encuentras salida alguna frente a lo que estás viviendo. Pero frente a todo esto hay una palabra que cambia todo lo anterior, y es la palabra “MAS”, esta palabra “MAS” es lo que trae algo diferente a lo que tú estás viviendo, por eso el salmista dice: “...más la roca de mi salvación y mi porción es Dios para siempre”. Aquí hay dos cosas muy puntuales: Primero, lo que tú estás viviendo es una realidad, no es un cuento y tú lo sabes, y segundo, lo que estás a punto de vivir, es decir, un tiempo glorioso que está por encima de las cargas que te doblegan, y esto será posible siempre y cuando tú confianza esté en el Señor Jesús. Para el salmista no había espacio para creer que Dios no vendría a socorrerle en el momento cuando ya no había nada que hacer humanamente. Su corazón y su carne estaban desfalleciendo, y él dice, quizá con su último aliento: "...pero Dios es la roca en mi debilidad, en mi desfallecimiento y mi herencia es para siempre."
Ahora más que nunca, tu confianza en Dios siempre debe imponerse en medio de la soledad, tristeza, dolor, aflicción y peligro.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio