¿Quieres leer con música?
Dale Play
“Con paciencia esperé que el SEÑOR me ayudara, y él se fijó en mí y oyó mi clamor. Me sacó del foso de desesperación, del lodo y del fango. Puso mis pies sobre suelo firme y a medida que yo caminaba, me estabilizó.” Salmos 40:1-2 NTV
¿Estás preparado para lo inesperado?, David había vencido al gigante Goliat y el pueblo celebraba la victoria. Él se sentía contento y disfrutaba de ese momento, pero todo cambió radicalmente y luego lo vemos huyendo para salvar su vida porque el rey Saúl, movido por lo celos y la envidia, lo buscaba para matarlo. El apóstol Pedro tampoco fue la excepción porque segundos antes estaba caminando con confianza por la superficie del mar con alegría sin igual y de pronto empezó a hundirse pasando inmediatamente a la más profunda desesperación. ¿Será que solamente ellos y otros más pasaron por esos momentos de cambios repentinos donde la tristeza desplaza a la alegría, el temor a la valentía, la duda a la fe y donde la muerte pretende desplazar a la vida? ¿No será que tú también ahora mismo estás pasando por una situación similar donde todo cambió en un instante y estás sumido en la tristeza sin saber qué hacer? Para este momento solo tienes la única salida que cambiará tu tristeza en gozo: Jesucristo Nuestro Señor y Salvador. ¡David, Pedro y otros ya no están, pero EL MISMO DIOS quien los salvó, los ayudó y los sacó de toda situación adversa te ayudará hoy, confía que así será!
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio