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¿Alguien sabe lo que te está pasando hoy? ¿Alguien sabe de tus preocupaciones o de tus tristezas? ¿Alguien sabe de tu enfermedad? ¿Alguien sabe lo que estás viviendo en tu matrimonio? ¿Alguien sabe lo que pasa con tus hijos? ¿Alguien sabe de tu escasez económica?
Seguro que sí, pero nadie sabe humanamente la intensidad con la que vives cada momento que trae preocupación y tristeza a tu vida. Hay dos personas que "REALMENTE" saben con precisión lo que vives y como te sientes, esas personas son: TÚ y EL SEÑOR.
Cuando Jesús fue con sus discípulos a orar al Getsemaní, ellos "sabían" que Jesús iba a ser apresado y condenado a morir en una cruz porque Jesús les había hablado al respecto varias veces, pero nadie más que Él sentía lo que estaba viviendo a medida que la hora se acercaba. "Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo" S. Mateo 26:38
Jesús compartió lo que le pasaba a los más íntimos, Pedro, Jacobo y Juan y les pidió que les ayudaran en oración, pero ellos se quedaron dormidos. Es que ellos nos estaban sintiendo lo que Jesús estaba viviendo en ese momento, NO bastaba que ellos lo supieran. Es que cada uno sabe cómo se siente aun cuando algunos lo sepan y hasta pueden mostrar indiferencia.
Quiero decirte en este día glorioso que Jesús es el que "sabe" lo que estás viviendo, y no solamente sabe sino que te "entiende" lo que pasas y no solamente te entiende sino que SIENTE lo que tu sientes tal cual es la intensidad de tu dolor y tristeza. Nunca esperes que las demás personas te entiendan o que sientan lo que tu sientes, eso es un imposible, por eso dice su Palabra: "Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros" 1 Pedro 5:7
¡Jesús es el único que siente lo que tu sientes en su real dimensión, acércate a Él con la confianza que encontrarás consuelo para tu corazón entristecido, Él cambia tu tristeza en gozo.
"Tú cambiaste mi duelo en alegre danza; me quitaste la ropa de luto y me vestiste de alegría, para que yo te cante alabanzas y no me quede callado. Oh Señor, mi Dios, por siempre te daré gracias" Salmo 30:11-12 NTV
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio