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“Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.” S. Lucas 22:31-32
Hay personas que pierden la esperanza de vez en cuando, especialmente cuando las cosas no salen bien como se quiere. Por todas partes hay personas desanimadas, cansadas de la vida y sin esperanza, personas que piensan que al primer problema todo se acabó y que hasta allí llegó y sienten que no tienen fuerza ni recursos para seguir luchando en la vida, pero hay un secreto para enfrentarnos a la vida con esperanza y fortaleza.
El apóstol Juan nos dice que la victoria que ha vencido al mundo no es la inteligencia o sabiduría humana, no es el dinero o el poder humano, sino que es nuestra fe en el Señor Jesucristo y en las promesas gloriosas de su palabra. Podemos atravesar por las pruebas más duras, como: enfermedades, necesidades, tragedias, etc., pero mientras nuestra fe se mantenga viva y firme, nos vamos a levantar para seguir adelante.
Es una buena noticia saber que Jesús es el primer interesado en que mantengamos firme nuestra fe para enfrentar las pruebas más difíciles que podemos estar viviendo. Ante los abismos y peligros de la vida, Dios nos dice que miremos fijamente a Jesús y avancemos. Él, que intercede por nosotros, nos llenará de valor y esperanza y hará que triunfe nuestra fe.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio