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“Más el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí. Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí.” S. Juan 14:26-27, 30-31
Lo más maravilloso y sorprendente es darnos cuenta de que solo unas horas antes que Jesús fuera crucificado su preocupación era la paz, el gozo y la fe en las almas de Sus seguidores. ¿Qué pasaría si supieras que mañana morirías y encima torturado previamente? Es seguro que no estarías pensando en el bienestar de los demás, estarías angustiado, turbado, deprimido, lleno de temor, y sobre todo pensando en alguna salida hasta encontrar tu propia paz. El único tipo de paz que puedes obtener fuera de Jesús es la paz basada en las buenas circunstancias, que por cierto son pasajeras. Su paz no está basada en los momentos de bonanza que puedas tener, por eso Jesús dice: "no os la doy como el mundo la da". La Paz que Jesús nos da es en base a todo que sufrió y venció. Si Jesús está en tu corazón Su paz está en ti aun cuando estés turbado. No hay nada que tú hayas pasado que Cristo no lo hizo primero. “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” S. Juan 16:33 RVR1960 ¡Confiemos y descansemos en Jesús que en Él hay paz en medio de la tormenta!
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio