Hoy en día, la extorsión, los asaltos, los asesinatos, las violaciones, los maltratos, la violencia familiar etc. se han acentuado en una forma alarmante, pero si hay algo en común y no menos alarmantes que las anteriores son las “PELEAS” entre las familias, “amigos” y otras personas, trayendo resentimiento y raíz de amargura a sus corazones. ¿Porqué las peleas es el común denominador entre los seres humanos y hiere de muerte el corazón de su prójimo? ¿Porqué las personas están predispuestas a pelear? ¿Porqué son tan agresivas, contenciosas y conflictivas? ¿En dónde se origina las peleas? El apóstol Santiago nos da la respuesta: “ ¿...Acaso no surgen de los malos deseos que combaten en su interior?” Santiago 4:1(b)NTV
Las peleas no se originan en el exterior de una persona sino en el interior de ella, o sea en el corazón. Dice la Palabra: “El corazón humano es lo más engañoso que hay, y extremadamente perverso. ¿Quién realmente sabe qué tan malo es? Pero yo, el SEÑOR, investigo todos los corazones y examino las intenciones secretas. A todos les doy la debida recompensa, según lo merecen sus acciones.” Jeremías 17:9-10 NTV
Para que una persona deje de pelear se necesita un cambio de corazón, y ese cambio solamente lo hace el Señor Jesús. Que Dios nos ayude a ser amables en lugar de ser contenciosos, buscando siempre estar en paz con todas las personas y evitar las peleas. “Un siervo del Señor no debe andar peleando, sino que debe ser bondadoso con todos, capaz de enseñar y paciente con las personas difíciles.” 2 Timoteo 2:24 NTV.
¡Dios te sacó de las tinieblas a su luz admirable para ser un instrumento de paz y no de guerra, de amor y no de odio, de bondad y no de maldad, de bendición y no de maldición!

Los amamos
Hernando y Mary Aparicio
Pastores: Iglesia del Nazareno Avivamiento y Fuego.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio