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“Les abriré un camino a través de las montañas y los haré pasar por un terreno llano.” Isaías 49:11 TLA
El Señor nos dice que no desparecerá las montañas sino que pasaremos por un camino llano, cual túnel, en medio de las montañas que Él ya abrió. No tratemos de buscar y transitar nuestro propio camino cuando Dios ya lo hizo. Los problemas de la vida siempre van a estar presentes en cada paso que demos cual montaña, pero nuestra confianza en Él nos permitirá ver con claridad ese camino que muchas veces no lo vemos por causa del peso de nuestros problemas, tristeza y dolor. Estamos más seguros con Él en la oscuridad que sin Él a la luz del sol. Al final del pasadizo oscuro y sombrío brilla la luz de un nuevo tiempo, por eso es bueno reconocer que las experiencias más enriquecedoras y provechosas que tenemos en este mundo son las que adquirimos en los mismos caminos ante los cuales muchas veces retrocedimos con temor. Lo más importante que debemos recordar es que las tinieblas no son las metas de Dios, ni la oscuridad es tu destino final; el túnel no es tu hogar permanente, ni mucho menos el desierto es tu lugar de reposo. El túnel nunca se encuentra en una vía sin salida, se construye con el fin de conducirnos a otro lugar. Sabemos que este desierto no es para quedarnos, por eso confiemos que con la ayuda y dirección de Dios lograremos avanzar hasta llegar a lo anhelado.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio