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¡Shalom!


Vive intensamente, recuerda que la vida es corta, atesora siempre en tu corazón momentos de alegría y no le pongas límites a tu corazón.

“El corazón alegre hermosea el rostro; Mas por el dolor del corazón el espíritu se abate.” Proverbios 15:13 

Cuanta verdad hay en esta Palabra, cuando estamos alegres  nuestro semblante cambia y es notorio ante los demás. La alegría contagia y hace que las personas disfruten de nuestra compañía. Pero es cierto que los momentos de tristeza también están en nuestro camino y a veces pareciera que la tristeza producto de una enfermedad, problema familiar, escasez económica, etc. dura más que la alegría y  todo esto captura tus pensamientos y hace que no puedas descansar, porque es imposible dejar de pensar en cómo salir de tal o cual situación. Si dejas que tus problemas te consuman, nunca podrás disfrutar de la alegría que nos traen las cosas buenas de la vida, porque una cosa es cierta: problemas vamos a tener todo el tiempo y si no aprendemos a descansar en Dios siempre estaremos afligidos. 
No permitas que los momentos más especiales de tu vida se te escapen de las manos y no los puedas disfrutar.  La vida es corta y el tiempo pasa muy rápido. Atesora en tu corazón los momentos de alegría y no le pongas límite a tu corazón para sentir el gozo y la alegría que Dios quiere para ti. ¿Será que las personas de tu entorno podrán ver en ti una sonrisa que les diga que a pesar de los momentos difíciles, confías en que Dios tiene el control? ¡Alégrate, deja que tu corazón se llene de la paz que sólo Dios puede darte y vive cada momento de tu vida como Él buenamente lo desea!

 

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio