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¡Shalom!


No importa que tan grande sea la montaña, recuerda que Quien en Dios confía, nada ni nadie lo desanima.

“Muchos son los dolores de los malvados, pero el amor inagotable rodea a los que confían en el SEÑOR. ¡Así que alégrense mucho en el SEÑOR y estén contentos, ustedes los que le obedecen! ¡Griten de alegría, ustedes de corazón puro!” Salmo 32:10-11 NTV

En algún momento, durante diferentes circunstancias todos hemos experimentado la adversidad en sus diversas formas. Ejercitar la confianza en Dios en medio de la prueba es un proceso paulatino y difícil. ¿Puede usted seguir confiando en Dios, aunque la vida duela y la escasez, la enfermedad o la muerte esté tocando tu vida o la de algún ser querido?  La pregunta tiene dos posibles interpretaciones antes que pretendamos contestarla. Primera: ¿Es Dios confiable en épocas de adversidad? La segunda: ¿Es tal tu relación y confianza en Dios que crees que está contigo en esos momentos de vida o muerte, aunque no veas ninguna evidencia de Su presencia y poder? Qué difícil es confiar en Dios en momentos de prueba ya que nadie disfruta del dolor, la tristeza y la angustia. Cuando atravesamos estos momentos queremos que pasen rápido, incluso el apóstol Pablo le suplicó tres veces a Dios para que le quitara el aguijón de la carne, y Dios le dijo que su gracia era más que suficiente. Cuando comprendes y estás convencido que vale la pena confiar en Dios, ya no importa que tan grande es esa montaña. Recuerda, “Quien en Dios confía, nada ni nadie lo desanima”
 

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio