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¡Shalom!


No te preocupes por el pasado, es seguro que nada de lo que ya hiciste ayer puedes cambiarlo y ten en cuenta que el mañana le pertenece solo a Dios.

“Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.” Mateo 6:34 NVI

 

Hay dos días de la semana por los cuales no debes preocuparte. Uno de esos días es el “ayer”, porque pertenece al pasado donde hubo alegría, tristeza, buenas y malas noticias, pero también recuerdos hermosos, dulces y tiernos, que perdurarán en el corazón del día que se fue y en el tuyo también como parte de las bendiciones de Dios. No se puede cambiar nada de lo que ya hiciste, ni anular una sola palabra que pronunciaste porque ya es parte de lo vivido. Y el otro día por el que no debes preocuparte es el “mañana”, que viene con sus propias cargas y problemas pero también tendrás la misericordia de Dios de tu lado. El mañana es un día que solamente le pertenece a Dios, y entonces, lo que te queda es nada más que un día en la semana, el “hoy”. ¡Cualquier hombre puede pelear las batallas de hoy! ¡Cualquier mujer puede llevar las cargas de un solo día! Cuando obstinadamente quieres añadir a tu vida las cargas de esas dos eternidades, el de ayer y el de mañana, te debilitas menguando tu fortaleza para enfrentar o disfrutar de cada situación que estás viviendo hoy. No vivas lamentándote por lo que sucedió ayer, ni te afanes por el mañana que todavía no llega. ¡Dios se hizo cargo del ayer y lo hará del mañana, por tanto no dejes pasar lo bueno que también trae este día para tu vida, ya que en Dios siempre hay descanso!

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio