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“Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.”
S. Juan 21:17 RVR1960
Hay personas que perdieron la oportunidad que estaban esperando y no lo aprovecharon y cuando se dieron cuenta se sintieron tristes y hasta frustrados porque reconocieron que el tiempo no se podía retroceder y nada se podía hacer al respecto, porque cerraron esa puerta que traería cambios favorables a su vida personal, familiar, laboral y espiritual. Si bien es cierto dejaron pasar esa oportunidad, pero en Jesucristo nunca nada está perdido, Él es un Dios de oportunidades. ¿Crees que ya nada se puedes hacer? ¿Crees que ya no podrás tener otra oportunidad? Y que la puerta que cerraste, ¿Ya no habrá otra que se pueda abrir en el futuro?. Al apóstol Pedro, Jesùs le dio otra oportunidad después que le falló, porque le reafirmó su confianza para que pudiera pastorear lo que Cristo más amaba: las personas.
¡Tienes que reconocer que en el Señor Jesús las cosas son diferentes, Él es el Dios de nuevas oportunidades. Cuando una puerta se cierra, otra se abre, pero a menudo empleas tanto tiempo mirando la puerta que cerraste que no te das cuenta la puerta que Dios abrió a tu favor, y es la puerta que estabas esperando!.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio