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“Ustedes darán honra a mi Padre, dando mucho fruto y así demostrarán que son mis seguidores.” Juan 15:8 PDT
Lo que has logrado hasta ahora, nunca debe limitar lo que aún puedes conquistar. En otras palabras, nunca te conformes con el alcance de un sueño logrado, porque irónicamente esta es la causa por la que muchos se detienen, haciendo que quede paralizado toda la riqueza interna que poseen. A través de la historia vemos como todos los que han dejado huellas, fueron personas conocidas por una pasión más grande que su deseo de comodidad personal. Por ejemplo, la reina Esther decidió entrar a ver al rey aunque eso le hubiera podido causar la muerte. Abraham, abandono su tierra y la casa de su padre para obedecer a Dios moviéndose a un lugar que desconocía. David siendo apenas un joven, tuvo la valentía de hacer frente al gigante que desafiaba a Israel, y fue ese enfrentamiento lo que le sirvió como puente para llegar al nivel donde el Señor se había propuesto llevarlo. Tu conformidad es un enemigo peligroso para no lograr alcanzar lo que Dios ha preparado de antemano para ti. Nunca te conformes con logros alcanzados, todavía hay más satisfacciones. Sigue avanzando, sigue conquistando y hasta el final de tu vida nunca dejes de luchar y seguirás experimentando lo bueno de Dios para tu vida.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio