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¡Shalom!


Recuerda que tu obediencia a Dios te permitirá disfrutar de las bendiciones que Él te prometió.

“Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones y te alcanzarán” Deuteronomio 28:1-2

¡Qué glorioso es saber que las bendiciones de Dios nos alcanzarán! ¿Y cómo se hace realidad esto?, siendo obediente al Señor. El ser obediente es una decisión personal, no depende de las circunstancias. Dios llevó a su pueblo, bajo el mandato de Josué, a la tierra prometida, y hoy nosotros bajo el mandato del Señor, somos llevados a una vida de bendición. Entre la liberación del pueblo de Dios y la llegada a la tierra prometida ESTÁ LA TRAVESIA POR EL DESIERTO. No se puede llegar a tierra de bendición si primero no aprendemos las lecciones en los desiertos de la vida. El plan de Dios para su pueblo era llevarlos por un corto tiempo por el desierto con el propósito de enseñarles que Él estaba con ellos y prepararlos para valorar lo que Dios ya les había entregado, pero por causa de sus quejas, rebeldía y desobediencia, un viaje corto, se convirtió en 40 años. Nuestra obediencia a Dios siempre traerá como resultado el poder disfrutar de las bendiciones que Él nos ha prometido.
 

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio