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¡Shalom!


Perdonar es un acto de sanidad propia donde nos identificamos con el corazón perdonador de Jesús. 

“Mandó hambre a la tierra de Canaán, y cortó la provisión de alimentos. Luego envió a un hombre a Egipto delante de ellos: a José, quien fue vendido como esclavo. Le lastimaron los pies con grilletes y en el cuello le pusieron un collar de hierro. Hasta que llegó el momento de cumplir sus sueños, el SEÑOR puso a prueba el carácter de José.” Salmo 105:16-19 NTV

José sabía que el hambre en Canaán y lo que le estaba pasando era la voluntad y el propósito de Dios. Él tenía toda la razón para sentirse amargado el resto de su vida por todas las circunstancias dolorosas que pasó. ¿Cómo es posible que con razones válidas para sentir amargura y deseo de venganza, se convierta en el modelo de perdón y sanidad para nosotros hoy? La clave está en la forma que él permitió que el poder sanador de Dios y su gracia eliminaran la amargura y el dolor del pasado. José decidió vivir en su presente y no en su pasado. Decidió perdonar a quienes lo maltrataron o hirieron, incluidos sus hermanos. Si lo único que puedes ver es la maldad, la injusticia o el maltrato y no perdonas,  entonces, nunca serás libre de tu pasado. Dios no nos abandona cuando hemos sido tratados de forma injusta, sino que se acerca para ayudarnos y ser libres. Debemos perdonar, de lo contrario seremos nosotros los perjudicados. José fue libre al perdonar y pudo disfrutar de las bendiciones de Dios. Alguien dijo: "La amargura es como tomar veneno mortal y esperar que el enemigo muera". Si siente amargura, usted es el que va a morir lentamente, lo cual hará feliz a su enemigo. Perdonar es un acto de sanidad propia donde nos identificamos con el corazón perdonador de Jesús. 
 

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio