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“Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que, viniendo de continuo, me agote la paciencia.” S. Lucas 18:3-5 RVR1960
En esta parábola que cuenta Jesús había una viuda que acude a un juez para que le haga justicia, a este juez le caracterizaba la injusticia, además no temía a Dios ni mucho menos respetaba a las personas, pero la perseverancia de esta mujer en su demanda consiguió que este juez le hiciera justicia. Perseverar es mantenerse firme en lo que has empezado. La perseverancia es una de las cualidades de las personas que han logrado éxito. La mayoría de las personas no alcanzan sus sueños porque se rinden antes de llegar a la meta. Tú debes ser de aquellas personas que perseveran sin importar las dificultades que tengas delante tuyo. La perseverancia no viene de forma automática, ni se compra ni se vende en una tienda. Se consigue en medio de frustraciones, aun cuando las cosas no salgan como las has planeado. En estos retos de la vida, como el que hoy enfrentamos, es cuando Dios espera que perseveremos en la fe, no te desanimes, el temor querrá detenerte, los problemas querrán sepultarte, da el siguiente paso con la convicción que Nuestro Señor Jesucristo jamás te dejará.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio