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¡Shalom!


Las promesas que Jesús hizo siguen vigentes, esperando a que confíes plenamente en Él para hacerse realidad en tu vida.

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” S. Mateo 11:28 RVR1960

Durante su ministerio terrenal Jesús hizo una serie de asombrosas afirmaciones y promesas a sus seguidores, que deben de haberles parecido increíbles mientras Él estaba en la tumba. Jesús les había dicho: "Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia." También le declaró a Marta: "Yo soy la resurrección y la vida... todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente." Pero ahora el que había hecho esas promesas estaba muerto, y la tumba fría y tenebrosa encerraba el cuerpo de Aquél que había prometido vida eterna a todos los que creyeran en Él. Si Jesús no hubiera resucitado, tendríamos suficientes motivos para dudar de la validez de sus promesas pero cuando salió de la tumba, todas esas promesas fueron validadas y ahí están para todos los que creen en lo que Jesús prometió. La resurrección es también la garantía de la victoria sobre nuestras derrotas. Solamente alguien que puede morir y luego resucitar es digno de toda confianza y ese es: Jesús nuestro Salvador y Señor. Sus promesas siguen vigentes, Jesús está esperando que confíes Él. Sus promesas son una gloriosa realidad. La victoria que Cristo ganó para nosotros cuando resucitó de la tumba tiene que verse en nuestra vida cada día. ¿Confías cuando Él te dice: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”? Si es así, entonces ahí tienes las Palabras de Jesús delante tuyo, hazlo realidad.
 

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio