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¡Shalom!


Esperar en Dios no significa tener una actitud pasiva o conformista sino todo lo contrario, esta espera debe estar siempre llena de fe, de esperanza y acción

“Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad! Por tanto, digo: «El Señor es todo lo que tengo. ¡En él esperaré!»”

Lamentaciones 3:23-24 NVI

 

Esperar en Dios no solo es difícil, sino a veces parece imposible. Pero, ¿por qué es difícil? Porque la mayoría de las veces queremos que las cosas sucedan rápido, casi al instante y de acuerdo a nuestros planes y no en el tiempo de Dios, ¿O no es así? Nunca dudes que Dios tiene la respuesta adecuada en el tiempo perfecto para tu necesidad. Puede ser que en estos momentos la preocupación, el temor y la ansiedad estén ocupando toda tu atención y tus fuerzas, y a estas alturas estás totalmente agotado sin ánimo para dar el siguiente paso. Seguro que has clamado a Dios por ayuda y has esperado una respuesta inmediata y ésta “TODAVÍA” no ha llegado. Pon atención porque dije: que “TODAVÍA no ha llegado”, esto quiere decir entonces que llegará, decir “todavía” es igual a decir que está en camino. Para muchas personas el “Todavía” es igual a NUNCA y ahí está su límite. Es durante este tiempo de espera que nuestro carácter va siendo transformado, nuestra voluntad fortalecida y nuestro amor incrementado.

 

Esperar en Dios no significa tener una actitud pasiva o conformista sino todo lo contrario. Esta espera debe estar siempre llena de fe, de esperanza y sobre todo creyendo en su Palabra.

Con aprecio y amor.  
Hernando y Mary Aparicio