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“Tú debes confiar en Dios. Dedícate a hacer el bien, establécete en la tierra y mantente fiel a Dios. Entrégale a Dios tu amor, y él te dará lo que más deseas. Pon tu vida en sus manos, confía plenamente en él, y él actuará en tu favor;” Salmos 37:3-5 TLA
Muchas veces nos encontramos con personas que nunca intentan nada en la vida porque no tiene sueños y metas por la cuales esforzarse y como resultado de esto viven frustrados mirando como otros logran sus objetivos. También hay personas que intentaron concretar algunos retos o desafíos pero tropezaron y se detuvieron y ya no quieren arriesgarse a nada por temor a fracasar otra vez. Si tú eres una de esas personas: “Hoy te desafiamos a retomar tus anhelos y proyectos, creyendo que con la ayuda de Dios, esta vez, será diferente. Yo sé que tienes sueños y que los diferentes tropiezos de la vida los marchitaron. Es momento que te pongas de pie y mires hacia adelante y le digas NO al fracaso. Es momento de volver a empezar y correr de la mano de Dios y lograr los buenos anhelos de tu corazón. No importa cuántos reveses hayas tenido. Dios ya escribió en su tiempo: el día, el mes, el año y la hora de tu victoria. Probablemente aspirabas a un futuro diferente del que tienes hoy, pero quiero decirte que no es tarde. Tu edad nunca debe ser una limitante para ver tus sueños y metas cumplidos. Levántate, triunfa y demuestra el señorío de Jesús en tu vida. Has que tus sueños afecten a los demás. Ponte firme, endereza los hombros, la mirada erguida, una sonrisa en los labios y sal a conquistar lo que te propusiste porque Dios está contigo y eso es más que suficiente.
Con aprecio y amor.
Hernando y Mary Aparicio